Desconcertado: no es discriminación…
28 marzo, 2011 § 1 comentario
Un titular del ahora muy famoso Publinews en Guatemala me ha dejado pensando.
Dicen que las encuestas sirven para justificar cualquier teoría y ésta es una de ellas.
La noticia concluye que es por racismo que únicamente el 14% de la población indígena cuenta con educación básica y 2% con educación diversificada. Se basa todo en un estudio de Codisra. Parte de la información, nos dice el diario, revela que el 74.8% de la población indígena es pobre y sólo 25.2% no lo es.
Estas últimas cifras sirven para concluir, pensará usted, que por la falta de educación es que la población indígena es pobre. Educando saldremos de la pobreza, gritaremos enarbolados en la Plaza de la Constitución, para exigir programas, planes y crecimiento del sector educación.
Al Congreso llegaremos a exigir leyes para terminar con el racismo y en pro de la igualdad racial.
¿Los resultados serán positivos? Lo dudo seriamente. No es por falta de educación que somos pobres. Somos “analfabetas” porque somos pobres, pero ser pobre no tiene nada que ver con saber escribir y leer. Tiene todo que ver con otros aspectos de la cultura. Muchos de los grandes millonarios de la historia no sabían leer y escribir o lo aprendieron cuando ya habían despegado. Muchos actualmente, no tienen títulos universitarios (Bill Gates, Steve Jobs, Michael Dell…)
¿Somo racistas? Eso es tan subjetivo como opinar si los alemanes son racistas; los franceses, los mexicanos o los chinos. Los clichés pueden justificarse con cualquier estadística.
No creo que los guatemaltecos -en su conjunto- seamos más racistas que cualquier otro “país”. Sí creo que los guatemaltecos se dejan llevar por paradigmas culturales arraigados, esos tontos clichés, para tomar ciertas decisiones, no en su vida, sino en la de los demás.
La educación no puede ser “discriminatoria”, simplemente porque no hay “exámenes de admisión” para el sistema educativo nacional. En los colegios privados existen algunos que tienen pruebas de admisión para el Kinder y otros grados. En el sistema nacional ese filtro no existe. ¿Eso demuestra que no hay discriminación? Claro. Discriminación indica que alguien toma la decisión de evitar el acceso a alguien por su raza, credo u otro. Si cualquiera puede ingresar, no hay discriminación. Es distinto decir que el sistema “discrimina” porque no se adapta a las realidades de los indígenas, que decir que porque somos “racistas”, los indígenas no se educan. Muy distinto.
“No todos se gradúan, entonces son los profesores los discriminadores”. No podemos concluir en eso simplemente viendo los números de graduaciones respecto a ingresos a los centros educativos.
Simplemente, cada ser humano tiene distintos grados de capacidad intelectual. En el sistema se usan estándares para evaluar. Quien esté por debajo del estándar no podrá “aprobar”. Este fenómeno es el más triste e irracional de la educación actual.
Los libros de educación dicen siempre que los alumnos deben ser tratados de manera “individualizada”, pero exigimos que todos los niños a las 7 años de edad tengan el mismo mínimo de comprensión en lectura, escriban la misma cantidad de palabras, sepan sumar y restar hasta ciertos números. ¿Dónde está lo individualizado?
Más interesante sería poder comparar cada uno de los establecimientos educativos -públicos y privados- respecto a la población que atienden, considerando todas y cada una de las variables de sus alumnos, para encontrar un panorama mucho más claro. Tienen mejor desempeño los “ladinos” que los “indígenas”, es una sentencia posible. Tienen mejor desempeño los niños de familias integradas frente a los que viven problemas de desintegración familiar, es otro resultado posible. El grado de desnutrición; la presencia de la madre entre los 0-3 años y la estimulación que les dio en esos años; la conducta de los padres; el ingreso doméstico; las prioridades de los padres; etc.
Hay mucha tela que cortar. El sistema educativo “central” y “estandarizado” es el que ha fracasado. Es un modelo “industrial” para lograr “empleados para fábricas industriales”. La población indígena vive, usualmente, en áreas alejadas de la más mínima industrialización. Son agricultores de sobrevivencia. El modelo no está diseñado para ellos. Repase usted la historia de nuestro sistema educativo y encontrará algo revelador:
1. Nace en el período “post revolución industrial” en aquellos países que sufrieron las transformaciones sociales que dicha revolución logró. Más allá de 1750 y casi todos, entrados los 1850. Vea su billete de Q5 y encontrará la fecha y responsable de nuestro sistema educativo.
2. Sirve para formar “autómatas memorísticos” que obedecerán órdenes en un sistema de producción en serie. No se adapta a los tiempos modernos, como tampoco a las necesidades de la población rural.
3. Se fundamenta en comparaciones. Cada ser humano es él y su circunstancia, como lo definiría Ortega y Gasset. El sistema educativo no se adapta a estas necesidades particulares.
¿Queremos resolver el problema?
La solución va por abandonar el sistema actual. Adaptar el propio ciclo educativo a las fechas y jornadas de las actividades de sobrevivencia del lugar. En regiones azucareras, el ciclo escolar sería más productivo de abril a agosto. No de enero a octubre.
Los contenidos no se adaptan a necesidades particulares. Las realidades familiares no son las reflejadas en el sistema. Como decía antes, somos “analfabetas por ser pobres”, no somos “pobres por ser analfabetas”. Aprender a leer y escribir no eleva el nivel de vida. Una vez que el nivel de vida se eleva -dejamos de ser economías de sobrevivencia- puede pensarse en educación en lecto-escritura y aritmética. Mientras tanto, la educación debe ser cultural, no en civilización. La educación en civilización es saber leer, escribir, aritmética, geometría y demás “ciencias”.
¿Qué es educación cultural?
Educación en responsabilidad y ejercicio de la libertad.
Educación en la puntualidad, en el orden, la limpieza, las relaciones humanas. Educación de la voluntad para aprender a diferir la recompensa.
“¡Esto nunca se ha dado! La educación es leer, escribir, sumar, restar, geografía y demás artes”, me han dicho muchos cuando escuchan esto.
De nuevo, revise su historia y verá que esas habilidades son las que se enseñaron primero en los países que fueron la cuna de la revolución industrial. ¿Cuáles son esos países? Inglaterra, Holanda, Bélgica, Suiza, Alemania, Austria… ¿Años? Entre 1492 y 1650.
Los números no mienten. Las interpretaciones de ellos, puede que sí.
Mario E. Archila M.
¿El huevo o la gallina?
25 mayo, 2010 § Dejar un comentario
Para hacer un omelette hay que romper los huevos. Y para hacer pollo frito, hay que matar la gallina. La pregunta es ¿qué quiero más, seguir comiendo huevos o comerme la gallina?
En mis tiempos libres también soy curioso de la educación y “experto en educación de valores”, como se supone que lo hace a uno tener un título de la universidad.
Por desgracia, la educación de los valores no es un proceso intelectual que logre resultados. Déjeme explicarme.
En su cabeza hay dos cerebros (sí, aunque parece el mismo, cada hemisferio se comporta más como otro cerebro, que como una parte del mismo) que hacen cosas distintas. El cerebro izquierdo es lógico, linear, temporal, deductivo, ordenado. El derecho, caótico, atemporal, inductivo, creativo. Los valores en su vida, no están asentados en el lado izquierdo, sino en el derecho. No tengo evidencia científica a mi alcance, simplemente lo digo porque el proceso educativo “formal” va encaminado en su totalidad al lado izquierdo de su cerebro: definiciones, conceptos, clasificaciones, estructuras. Pero el proceso de convencimiento no sucede porque usted tenga la información, sino porque usted “quiere” hacer algo. En este sentido, el querer, el amar algo, el desear, son operaciones de su cerebro derecho. A ese lado, no podemos llegar sino con técnicas que no son “educativas”.
Esto nos lleva a replantearnos lo que la sociedad ha venido haciendo por los últimos 130 años. Para que me entienda el contexto, vaya y lea el artículo sobre el problema político de Guatemala que se publicó en el blog: Impuestos y Moral en www.impuestosychocolate.com
Ese artículo lo escribí por el problema “político” de la elección del fiscal. En este espacio discutiremos qué viene primero, el cambio cultural o el cambio “legislativo”.
Decía en aquel artículo que el problema de fondo no es de estructura, no es de gente, sino de principios. Los principios que cumplimos diariamente están asentados en el cerebro derecho. Muchas de esas “reglas” de conducta no tienen explicación racional. No sabemos siquiera cómo se dieron en el mundo ni porqué es importante cumplirlas, no digamos “hacerlas cumplir”. Le pedimos al sistema “legal” que nos resuelva infinidad de problemas. Pedimos que “un fiscal” erradique la violencia. Pedimos que “un presidente” elimine la pobreza. ¿No cree usted que es pensar que Cristo está entre nosotros cumpliendo un cargo público? Por ello me atreví a decir: “Vale describir que el sistema jurídico que impera es uno que requiere que el 100% de los involucrados, gobernados y gobernantes, sean inmaculados, limpios y libres de pecado, para que el mismo presente resultados positivos. Una sola persona íntegra, correcta y moral, no tiene ninguna capacidad de mover dicho aparato de manera positiva. El sistema descansa en antivalores, por lo que únicamente funciona a la perfección con personas que operan desde dicha oscura perspectiva“.
¿Qué quiere decir esto? El sistema “legal” y “político” recompensa a quien es irresponsable, y otorga extensas facultades a los gobernantes para que suplan las deficiencias de actividad de los ciudadanos: si lo hiciste mal, te compenso; si no lo haces te compenso; si lo haces bien, te cargo. No promueve la virtud. Es más, se dice que la virtud es imposible de alcanzar. Vea los pilares axiológicos -valores- en los que descansa el plan de “educación sexual” que promueve el sistema “legal”. Vea las campañas que dicen que para erradicar el SIDA hay que dar condones y enseñar a los jóvenes “cómo tener sexo seguro”, cuando la forma de erradicarlo es promover la virtud de la castidad y el pudor.
El sistema recompensa la forma sobre la sustancia: si tienes la razón, requieres un formalismo para hacerla cumplir; si eres dueño, el usurpador goza de la propiedad mientras la formalidad transcurre por el tiempo; la razonabilidad no existe dentro del sistema que opera sobre “blanco y negro”.
El sistema completo recompensa la falta de honestidad y honorabilidad: ser exitoso en parámetros “occidentales” es calificado de manera negativa; ser “astuto” es “toda la onda”, como dirán los jóvenes.
El sistema completo se basa en el incumplimiento: llegue usted a la hora en punto a una reunión y verá cómo ni los meseros están listos para recibirlo.
El sistema completo se basa en “salirse con la suya”, no en los “derechos que me corresponden”.
El sistema social es el que precede al sistema jurídico. Vea cómo hay una concordancia en los países que salieron de sistemas feudales -nobleza, represión, totalitarismo- para saltar a la prosperidad, por allá en los finales de la Edad Media -1500 d.C.- y cómo los países que no tuvieron ese cambio “cultural” no erradicaron los paradigmas erróneos en los que se basaba su sistema “legal” y “político”. Guatemala es de ese segundo grupo. Vea en Europa el fenómeno y es clarísimo que los países en los que las personas dejaron de “creer” en el sistema imperante y adoptaron para sí un sistema de valores “rígido”, independiente del “status quo”, permearon el resto del sistema y lograron trascender. Es el gran aporte de la reforma protestante. Soy católico, y de hueso colorado, sin embargo, la pasividad por ignorancia de la masa católica de la Edad Media, permitió que el sistema cultural se corrompiera y cediera ante un sistema político y legal violatorio de los principios básicos de la convivencia humana.
La Reforma permitió que las personas se educaran en dichos valores y los hicieran propios, vida, por el castigo que les esperaría en el más allá en caso de no cumplir la “Ley de Dios” sobre la “Ley del Hombre”. Esos países cambiaron su destino en menos de 100 años. Estados Unidos de 1776 a 1870 fue un vivo ejemplo de ello. Le recomiendo que lea el Acta de Independencia de los Estados Unidos de América. Lea con atención. Se sorprenderá.
Crearon todos esos países sistemas jurídicos que premiaban la vida integral basada en valores. Nadie podía explicar las razones para cumplirlos, pues nadie puede realmente explicar, describir y mostrar el “Reino de Dios”. La razón no tuvo nada que ver. Fue la Fe, Esperanza y la Caridad, lo que dieron lugar a un sistema justo en el mundo legal.
De tal manera que cuando las normas religiosas son creídas de corazón, los sistemas políticos y jurídicos cambian para adecuarse a ellos, pues la población deja de obedecer dichas normas jurídicas. Así la Europa “medieval” saltó a la prosperidad por cambios en el paradigma religioso. Tal cambio fue tan profundo en el corazón de las personas que huyeron de las jurisdicciones que consideraban con “leyes incorrectas” para luego fundar un sistema jurídico que partiera de dichos principios religiosos.
El sistema jurídico guatemalteco, por su lado, parte de la imagen contraria: el ser humano se comportará de manera inmaculada… siempre y cuando sea de la élite. De allí que surge un sistema “mesiánico”, incongruente, sin entendimiento de la naturaleza humana.
Vivimos en un sistema en el que se anula la responsabilidad de los actos. Sin responsabilidad de los actos de las personas, simplemente seguiremos viviendo en la Edad Media, mientras que las sociedades que aprendieron que cada acto tiene una consecuencia moral, social y jurídica, entraron hace más de 200 años en la Era Moderna.
¿Hasta cuándo seguiremos así?
