Tres Palabras
22 marzo, 2013 § Dejar un comentario
Tres palabras
Una vida… el pasado, el presente y el futuro.
Tres palabras.
Tres palabras
Un origen
Un destino
Tres palabras
Un regalo
Recibido y entregado.
Tres palabras
Una Luna, Un Sol, Dos Mundos
Dos vidas.
Tres palabras
Un aliento y un beso
Mismo origen, mismo fin.
Tres palabras
un “yo” de inicio
un “nosotros” de destino.
Tres palabras
Un todo…
“Yo te amo”.
Mario E. Archila M.
¿Qué valoras?
22 noviembre, 2012 § 1 comentario
La gente tiende a confundir “valores” con “lo que valora”. Los valores son absolutos. Son conceptos. Son descripciones de conductas que por años de años se han considerado buenas. Así la frugalidad, la honestidad, la verdad, la honradez, la integridad, etcétera, son valores.
Claro está que no todos consideramos importantes en el mismo grado a dichos valores o bien no todos consideramos de valor a dichas conductas. Esto es lo que cada uno de nosotros valora.
Los valores, al ser absolutos, presentan una complicada manera de vida. Es imposible cumplirlos siempre al mismo tiempo. La prudencia, por ejemplo, indicará que en ciertas ocasiones debe dejarse de decir lo que pasó… Eso pelea con la honestidad, dirán algunos.
La justicia indica que cada cual debe pagar por lo que hizo, pero la misericordia dirá que lo perdones.
Estas situaciones son de diario. Lo que hará la diferencia entre tomar una conducta prudente o una honesta o una justa o una misericordiosa, es tú escala de valores. Dichas escalas son altamente subjetivas. Tú colocas un valor sobre el otro -consiente o inconscientemente. Cederás uno frente al otro en un momento particular de tu vida.
No tiene nada de malo, mientras sepas cuál es y no pretendas imponer dicha escala a los demás. Tampoco tiene nada de malo siempre que lo que tengas arriba sigan siendo valores y no “antivalores” y mejor si los valores morales van arriba de las virtudes operativas.
¿Qué quiere decir esto? El orden es una virtud operativa o valor operativo. Es importante para operar en el mundo. La puntualidad también es operativa. La vida será más fácil para todos si eres ordenado y si eres puntual. Claro, si la vida de alguien está en peligro, puedes mandar el orden a la gaveta y romper la puerta, ensuciando y tirando las cosas. Tampoco podrías exigir puntualidad a alguien o a ti mismo, si surgió una situación tan grave -ibas con tiempo suficiente, pero tu hijo se cortó el dedo antes que te subieras al carro- que te atrasaste un poco. Hay valores superiores, por naturaleza.
Dentro de ellos, por ejemplo, el valor económico no puede estar arriba de un valor moral, pues haría imposible la convivencia. Hacer dinero es bueno. Hacer dinero porque eres sicario, no es bueno. ¿Me explico?
Así que te dejo un reto. Escribe tu escala de valores. Anda a un café, a un parque, enciérrate en tu cuarto. Toma papel y lápiz y escribe esa detallada lista de valores colocándolos en el orden que los quieres vivir.
Confronta luego tu vida y tus decisiones pasadas con esa lista. Siéntete orgullos@ si siempre la seguiste. Toma conciencia para mejorar si no. Ahora ya sabes qué valoras y qué no.
Mario E. Archila M.
¿Libre?
23 octubre, 2012 § Dejar un comentario
La palabra libertad despierta pasiones. Los adolescentes pregonan que quieren ser libres. Liberarse y hacer.
En el mundo social, todos quieren la libertad y luchan por ella. ¿Pero sabemos todos lo que eso quiere decir?
Esa facultad de decidir frente a una situación particular, considerando tu posibilidad y entorno, o como diría Ortega y Gasset, tu “yo y mis circunstancias”, eso es libertad.
Libertad, por supuesto, no es vivir sin necesidad o vivir “libre” de penas. Libertad es el espacio interior que te permite actuar de una u otra manera frente a esas “penas”. Viktor Frankl encontró ese espacio durante su confinamiento a los campos de concentración.
La libertad, por tanto, permite tomar el entorno y escoger qué hacer con él. Eso tiene otro nombre también: RESPONSABILIDAD.
Usualmente oímos que responsabilidad es hacerse cargo de lo hecho. Responsabilidad es “habilidad de responder”. Responder al entorno, a las circunstancias; además de hacerse cargo de lo hecho.
Respirar y evitar insultar, es libertad. Es responsabilidad.
Saber que los actos tienen consecuencias naturales y estar dispuesto a “tragártelas”, es libertad y responsabilidad.
Si eliminas la parte de la responsabilidad, la positiva o la negativa, estás dejando de ser libre.
No es libre el que simplemente “reacciona”, culpa a los demás o espera que alguien más le diga qué hacer. No es libre quien no está dispuesto a asumir las consecuencias de sus actos.
Solo es libre quien decide cómo enfrentar sus circunstancias y asume los resultados.
¿Eres libre?
Mario E. Archila M.
De la educación de la tolerancia
2 octubre, 2012 § Dejar un comentario
Una linda intención. Un mal resultado. Así se puede definir la educación de la tolerancia como principio. El resultado será un fracaso en la convivencia.
Una rápida búsqueda en Google arroja definiciones de tolerancia como las siguientes: “Podríamos definir la tolerancia como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. Es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona… La tolerancia si es entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces una virtud de enorme importancia.” O la que Wikipedia nos presenta: “El término tolerancia puede significar lo siguiente:
- La tolerancia social es el respeto hacia ideas, creencias o prácticas cuando son diferentes o contrarias a las propias, respetando consiguientemente, las normas de los demás y poder lograr la perfección de las cosas…”
Ahora bien, ¿a qué me refiero con que el resultado es dañino o contrario al fin buscado con la promoción de la tolerancia?
Como virtud, la tolerancia es la aceptación de la diversidad; de las costumbres e ideas, cultos y formas de actuar de otros, que son distintas a las nuestras. Hay tolerancia religiosa, por ejemplo, cuando no se margina, rechaza o discrimina a alguien en un puesto de trabajo por la religión que profesa. En cuanto a las ideas, que alguien piense que tal o cual equipo de fútbol es mejor que otro, también es un ejercicio de tolerancia.
El problema radica no en la virtud de la tolerancia, sino en la enseñanza que es una virtud superior a cualquier otra y sin límites. No hay virtudes sin límites.
La tolerancia es algo que otorgo a un tercero cuando mis ideas, creencias, forma de actuar, etc. entran en contacto con las de otro. La entrego. La ejerzo. Debo para ello, primero, entender que la virtud que da origen a la tolerancia es el respeto. ¿Respeto a qué? A la persona y su individualidad. A la persona y su vida en comunidad, SU comunidad.
El respeto es lo que permite la tolerancia. No puede haber tolerancia al irrespeto de otro. Y mucho menos un irrespetuoso podrá exigir tolerancia de la persona a quien irrespetó. Mis ideas, costumbres, cultos y creencias no pueden ser impuestas. No pueden violar la intimidad, los derechos ni la individualidad del otro.
Es así que no puedo exigir que toleren que, por ejemplo, para yo expresar mis pensamientos, raye paredes o destruya bienes de otros. No puedo exigir que toleren que para ejercer mi culto despierte a los vecinos a las 5 de la mañana con bombos, platillos y cohetillos. No es así que funciona la tolerancia.
La tolerancia no es una licencia para irrespetar, sino un derivado del respeto. Yo respeto al vecino, puedo exigir que tolere mis diferencias.
Mario E. Archila M.
Soñar nos hace humanos
10 marzo, 2012 § Dejar un comentario
Soñar nos hace humanos. Cumplir nuestros sueños nos hace trascender.
Con ese slogan inició Prisma Humano allá por el año 2007. Un sueño que buscaba ayudar a la gente a transformar su vida de un sueño a una realidad.
Demostró el experimento que a nadie le interesa el crecimiento personal como para pagar por ello.
Prisma Humano pasó a ser entonces una compañía que diseñaba capacitaciones en temas de comunicación e integración de personas en grupos. Todo con un enfoque de valores.
La situación ahora, cuando estamos en pleno ciclo cívico (vaya a http://www.elmagodelapublicidad.com para más detalles o busque la charla de Wicho López en TED) no ha cambiado mucho.
La gente ahora sí quiere valores. Quiere que sean prioridad. Quiere que todos los sepan y apliquen. Todos menos ellos.
El sueño de todos es un país en el que se haga lo que el que propone dice y se vivan los valores que para él son importantes, siempre y cuando a él no le apliquen.
Si bien soñar nos hace humanos, quien debe cumplir sus sueños para trascender eres tú. Sueños que no pueden implicar que los demás hagan lo que tú deseas.
Mario E. Archila M.
La isla
3 febrero, 2012 § Dejar un comentario
Arena, cascada de agua cristalina. El trino de las aves al amanecer, coloreadas por los destellos del alba. Ah, lejos del stress, el bullicio y trajín. El paraíso.
Todos soñamos con días así. Pero resulta que nuestro día a día es como vivir en ese paisaje una pesadilla a lo Lost.
Imposible relajarnos. Para algunos, hasta las vacaciones son una tortura.
¿A qué viene esto?
La vida sucede usualmente mientras nos imbuimos en ese mundo frenético, al que algunos llaman carrera profesional.
La vida sucede aún sin nosotros.
El ser humano actúa y deja de actuar por miedo. Es preferible para nuestro cerebro evitar el dolor y muchísimas veces, nuestro cerebro considera que un cambio de rutina o de hábitos, causará mucho más dolor que los actuales hábitos o rutinas negativas.
La paradisiaca isla puede estar en la misma sala familiar. Es una cuestión de desconectar el exterior y conectar el interior.
Dele espacio a su vida en su mundo interior. Haga de su mundo exterior una proyección de su mundo interior.
Olvídese del trabajo un par de horas a la semana, para otorgarle tiempo, espacio e importancia a la vida.
Buen día.
Mario E Archila
95% de cristianos y no nos sirve de nada
22 noviembre, 2011 § 18 comentarios
Guatemala presenta estadísticas que nos dicen que 95% de la población dice ser cristiana. 60% católico y 35% protestante. Me pregunto yo si los números son reales, porque más parece que vivimos en un país de salvajes y sin moral.
La Biblia dá claros parámetros de comportamiento que deberían ser los parámetros de ese 95% de la población. Tenemos por el otro lado un país tan secular que solo el 39% de la población está afiliada a alguna religión (31% para los menores de 35 años) y menos del 20% va regularmente a la Iglesia, sin embargo, usted puede tomarse un bus en Holanda sin miedo a no llegar vivo. Caminar a las 3-4 de la mañana por una ciudad como Rotterdam o Amsterdam (de casi o más de 2 millones de habitantes) y llegará, casi con certeza, sano y salvo a su destino. Tiene más riesgo de ser atropellado por una bicicleta.
¿Es la religión importante? Pues viera que sí, pero no como la estamos viviendo en Guatemala.
Uso a Holanda de ejemplo por 2 razones que me inquietan:
1. Viví allí y sé lo que es no tener esas preocupaciones de subirse a un bus, metro o tranvía sin saber si en el camino “me van a poner” y le dirá adiós al celular o la computadora.
2. Fue uno de los países en los que la religión mandó hasta los horarios de apertura de las tiendas, hasta ya inicios del siglo XXI.
Los Calvinistas eran la religión más fuerte en 1947 con casi 45% de la población y una población católica de casi 40% (85% sólo en estas 2 denominaciones cristianas). Esa base religiosa vivió el Renacimiento Holandés. Tiene alrededor de 16 millones de habitantes, casi como Guatemala. Es una de las 10 economías más fuertes del mundo. Gracias a que su población, si bien ahora no es religiosa, tomó de la religión normas de conducta básicas.
Es increíble llegar a una parada de bus o tranvía y leer un cartel con las horas en las que pasa el bus y la hora de arribo a las siguientes estaciones, con lo cual se puede planear un viaje en transporte público “al minuto”. Tan al minuto, que si no logra subirse al bus que debía, llegará tarde.
¿Religión?
Bien supongo que el 95% de quienes leerán esto son cristianos, de cualquier denominación, y por tanto estarán familiarizados con los mandamientos. Así que verá que el mandamiento de “No robarás” incluye no robarle tiempo al otro. Llegar tarde es robarle tiempo al otro y por tanto, en algún momento de la historia holandesa, fue pecado. La noción de pecado ya no se usa en Holando, si menos del 20% va a una Iglesia frecuentemente, pero son extremadamente puntuales. Avisan cuando un tren tiene 1 minuto de retraso. Acá, sin embargo, somos 95% de cristianos de etiqueta. De abrazos y bienvenidas, de retiros y encuentros… pero encuentros de café y charlas, porque seguimos llegando tarde sin importar que le robamos al prójimo. Resulta que nunca nos encontramos realmente con Cristo.
No digamos la violencia.
Otro mandamiento dice “No matarás”, lo que implica el respeto a la vida. Y la vida en una capacidad completa y plena. Acá no sabemos si nuestra vida vale más que ese celular que la compañía de telecomunicaciones de su preferencia le regaló. Allá, pues sí roban, pero no matan por robar.
Y ese mismo “No robarás” no dice gran cosa y claro, usted no roba… Pero ¿No ha comprado cosas en el mercado la Presidenta? ¿Celulares para reponer el robado a las faldas del teatro Nacional? O bien, ¿el radio que le robaron? Etcétera. Todo lo hace cómplice del ladrón y “ni en cuenta”, ¿verdad?
Robar implica también buscar privilegios. Cuellos, pues. Salir a buscar comisiones de los proveedores de su empresa. Recomendar a alguien porque le paga su “bono”. Ser el “chispudo” porque tiene “cuello” con algún funcionario que les hará “el favor de autorizar” o peor aún, que les hará el favor de “no imponer la multa que le toca”. Todo eso es robar. Sin más.
No quiero siquiera entrar en el “No desearás a la mujer de tu prójimo”, porque podría herir susceptibilidades.
Los holandeses son ateos en alto porcentaje. Nosotros, “creyentes” casi todos. Allá son consistentes, íntegros como sociedad. Actúan porque es correcto, no porque Dios castiga. Acá, ni porque Dios castiga hacemos lo correcto.
Creo que somos más hipócritas que cristianos. Más noveleros, que responsables. Más de alfombra roja, que poner el corazón en lo que hacemos.
Contradígame por favor. No acá con palabras. Con actos. En la calle. Con su vida.
Mario E. Archila
Formación de cultura
16 agosto, 2011 § 2 comentarios
Cada acto nuestro tiene consecuencias.
Algunos actos trascienden de nuestra intimidad. Con algo que hicimos podemos crear condiciones en el entorno mediato e inmediato, para cultivar una conducta en un tercero. Una “mentirilla” piadosa (que es una contradicción total de términos) puede ser el abono necesario para que nuestros hijos o empleados aprendan a “mentir”, siempre que se llenen ciertas condiciones: que nos convenga, que nos ayude a salir de un embrollo…
Mientras mayor sea el influjo que tenemos, más amplio será el entorno mediato que influimos. Es así, por ejemplo, que un funcionario público está sometido a un entorno tan amplio como su mandato de funcionario. En algunos países el Presidente (hablando de elecciones) es un líder político, que debe también cumplir con ser un líder moral para la ciudadanía. Un ejemplo en actuar público-político y privado. En Guatemala evidentemente también.
¿Que estoy loco con decir eso? Realmente no. El presidente, los diputados, los alcaldes, etcétera, guatemaltecos son históricamente tan buenos moralmente que hasta pena ajena da, en la gran mayoría de los casos, expresar que son “chapines”. Varios espectáculos, dignos de Laura u otro de esos programas, suceden diariamente en nuestras oficinas públicas o en la vida “privada” de nuestros dirigentes. Ellos, igual que en esos países en los que son “ejemplo de moralidad”, lo son acá.
La diferencia estriba en que acá en Guatemala lo “moral” es, como típicamente se dice, “saltarse las trancas”. El “astuto”, “avispado” y “chispudo”, es el que se cuela en la fila; el que se pasa el alto o el semáforo en rojo; el que le pone cobertor reflectivo a su placa para andar a 200 k/hr… el que con argucias se “inventa” sus gastos para no pagar impuestos… en fin, el que hace trampa. Esa “moral” es nuestra “Ethos”.
De esa manera, se elige a los gobernantes y pretendemos que por su nombramiento, de la nada, el “14 a las 14″, se conviertan en santas palomitas, iluminadas y guiadas por el Espíritu Santo y aconsejadas por el tribunal de Todos Los Santos.
Ninguna acción humana es ajena a la moral. La moral es lo que califica de bien o mal una conducta, un pensamiento y una intención. El ser humano está ajeno a la moral en sus actividades reflejas como: respirar, sentir hambre o frío; pero nunca lo estará si decide dejar de respirara voluntariamente o dejar de comer para “hacer un punto”. En ese momento, su conducta está sujeta al examen moral.
Cada acto humano, desborda de su intención. La intención pudo ser buena, los medio erróneos y el resultado desastroso. Seguro que la moral tiene algo que decir allí. No pretenda abstraerse de la moral. No pretenda abstraer ámbitos de SU actuar de la moral. Piense que cualquier cosa que haga dará un ejemplo: a sus hijos, cónyuge, empleados, jefes o la sociedad en general. Ese conjunto de actuar individual e influjo a la sociedad, creará las normas culturales que se respetan.
Si nadie, por ejemplo, compra cosas de dudosa procedencia, denuncia y se castiga su trasiego, no habría osados motoristas pretendiendo ganarse el pan diario en los semáforos, amenazando con quitarle su celular y la vida a cada despistado conductor. Pero seguimos alabando lo dudoso, lo mentiroso, lo incorrecto, lo fácil…
Formemos cultura de bien.
Mario E. Archila
Esto soy…
17 mayo, 2011 § 6 comentarios
Hay momentos que marcaron mi vida.
En 1978 oí de Kempes y decidí que Mario era un mejor nombre que Estuardo. Soñé con un amor al estilo Jamás y jugué a ser el locutor que presentaba a Camilo día a día. Mi madre guarda aún ese cassette.
Ya en 1980, el Kinder marcó algo. No recuerdo mucho más que esa foto que guarda el anuario y un recuerdo que las rubias eran lo mío. Quién diría…
En 1981 despedí a Juan Pablo del colegio. No llegó a ser compañero en la prepa, un año después. No sé su apellido. Nunca más lo volví a ver. ¿Qué hará ahora 30 años después? En esos años se sembró la amistad que dura hasta hoy. Ni la Cruz y el Kipá; el Hudson y las 4 horas de vuelo la deshacen. Recuerdos de 31 años de amigos.
Unos años en la Primaria, de aquel Austriaco, su piscina y canchas de fútbol, la real y la improvisada en los jardines, me llevaron a hacer un club de amigos. Ahora Facebook evita los trámites.
Verano de 1985 en Europa. Chernobyl quiso estropearlo todo, pero aún así el Tyrol firmó algunas líneas en mi vida. Elizabeth tendrá, quizás, aquel avión que dibujé en la calle cuando jugamos con un balón. Benjamin decidió conocer Guatemala y vino a casa conmigo. Aventuras de niño y fantasías se mezclan con lo que realmente pasó en aquel mes que Austria fue mi hogar.
El año siguiente, las cercanías de Bremen me dejaron usar una bicicleta para ir al colegio. Un Punk por las calles de Bremen fue el punto extravagante del viaje. En los recuerdos para el baúl, encontrarme un Quetzal vivo enjaulado en un parque de aves, con tres hembras, sembró una semilla de desconfianza en cuanto de nuestros símbolos patrios. Parece ser que el Ave Símbolo de la Libertad puede vivir enjaulado si le pagan en marcos, ahora Euros.
Siempre me ha quedado chico el mapa de Guatemala. Mi corazón se rompería, no en el extranjero y muchos años después, un año 88, que me entregó mi primer diploma académico, 6to primaria, y un doloroso no. De esos que duelen sin que sepa siquiera de qué va el amor. Un problema persistente en los años por venir será entender el pensamiento de las mujeres y más tarde de todos los seres humanos.
En ese momento muchas hojas de cuadernos usadas en aquello que hizo Colón o Julio César; sí a es igual a 5 o -2; los tiempos del verbo en 3 idiomas. El recreo va cambiando de jugar fútbol a cruzar impresiones de la mirada de una u otra señorita que recorría los corredores.
Ya Argentina cambió a Kempes por Maradona. En ese año Marco, sí, van Basten, muestra un nuevo fútbol. El Naranja sería la bandera de mi preferencia en la Eurocopa y me prepararía para una aventura 13 años después.
La adolescencia se quiebra en dos en 1989. Ahora soy de secundaria. No es gran cosa. Los juguetes empiezan a ser recuerdos. Tus compañeras te ignoran por ver a aquél del corredor de enfrente. El trabajo intelectual se torna más retador. Algunos nuevos en clase eran el constante recordatorio que la Academia y el coctel de hormonas de la edad no mezclan siempre bien.
Septiembre me regaló un cumpleaños y una niña rubia para tomarle la mano. La madre se enteró de que en los recreos sudábamos la mano y pidió que me alejaran de ella. Una historia que me sería familiar en la Universidad. Las vacaciones cosecharon los días y arrancaron a la rubia de mi lado… bueno, del recreo. Un par de frustraciones amorosas más detonaron en una triste navidad del 90, que cerraba las tradicionales fiestas de mis compañeras.
Ya las fantasías de Thundercats y Mazinger, se habían transformado en versos y poemas de mi vida. Ya era el segundo año que Mónica me enseñaba los secretos de la rima y el ritmo. Mi corazón latía con la niña de Guatemala y Un pienso en ti… Confieso que Darío me daría mis mayores problemas. Escribo gracias a esas clases y a Mónica…
El año 90 no me dejó amores quinceañeros, sino un cierto sabor de injusticia de la vida y una amiga, que hasta hoy responde el teléfono y me regala un rincón de adolescencia a esta colección de recuerdos, desamores, éxitos y felicidad.
Una rubia perseguiría incomodar mi púber paz durante el 91. Amenazas solapadas, caricias a medias. Mientras tanto, otra niña se cruzaría por mi mirada. Unos ojos azules que serían la presa del aprendiz de cazador. Huiría por meses. El 92 sería el momento. Año mágico en mi cabeza ese 1991. Se despidieron algunos amigos; se consolidaron amistades y tejieron novelas de enemistades posteriores. Algunos, cuenta la leyenda, despidieron la inocencia y le apostaron a las travesuras en polvo. Yo obtuve mi licencia de conducir y un Mustang del 68, color General Lee de los Duques de Hazard. Tres velocidades, mucho torque, poca experiencia.
El Bachillerato, en el corredor de enfrente, se convirtió en mi guarida. Como cliché, el 14 de febrero me estrené de novio con aquellos ojos azules. Me restaba 1 año 8 meses para estar en Guatemala. 6 meses después, conocí a su padre, ya la madre era cómplice de ambos desde mucho antes. Pizza la refacción. Quedamos bien y muchas tardes más, el sofá sería la nave que transportaría los susurros y besos al sol. Dejamos las travesuras y las gotas de inocencia en el comedor unas semanas antes de partir.
El año 92, antes de ese San Valentín, mi abuelo se convirtió en recuerdo mientras descansábamos en Acapulco. Funeral y prisas, empezó el año. De mi abuelo su canto de salta mi conejito, quedaría grabado, para alegrar a mi hijo 13 años después.
Definitivamente era el dueño del mundo. Imparable con mi Mustang; un campeonato nacional de Karate conquistado en 1991 y votado en improvisado concurso de fisicocultura colegial entre los clasificados, hicieron que la tragedia pasara mucho más rápido. Ese año 92 trajo nuevos retos y un profesor al que valió la pena conocer. Un Mario más en mi vida, que llevó más que filosofía y letras al aula.
Pasó el año, para empezar el 93 despidiendo el Bachillerato. Dudas del futuro se condensaban desde la niebla formada el año anterior. Sé que podría ser cualquier cosa, pero que debía ser. Marzo de 93 exigía presentar la solicitud para la beca. Un sueño plasmado en mí en el año 1985. Llegaba el momento. Sin tenerlo claro, se me otorgó en julio. Un profesor hizo luego un discurso, que ahora le perdono, pero sus palabras ofendieron el corazón adolescente en aquel momento. En octubre, un niño se disponía irse a Austria, un hombre a medias subió al avión. 1 años que mi mente recuerda oscuro, gris. ¿Será lo que llaman depresión?
El intento fallido de ser Ingeniero Químico me regresó al hogar. Entendí mejor lo que es vivir. Unos meses antes de conocer mi universidad en Guatemala, conocí la fiesta y despreocupación de vivir sin importar el mañana.
Noviembre 1994, la más linda mujer se cruzó en mi camino, sin querer ella cruzar palabra conmigo. Sería mi compañera. No aprendería aún el arte de cazador. Empieza la carrera de Derecho en un frío enero, aquel 6to piso de la Universidad Francisco Marroquín.
Así, me hice abogado años después…
Mario E. Archila M.
Conferencia TEDxGuatemala City: El fracaso del modelo educativo para educar valores
13 mayo, 2011 § Dejar un comentario
Este es el link para ver la conferencia que tuve el honor de impartir en el cierre del TEDxGuatemalaCity en Noviembre de 2010. Espero que te guste y te pueda dejar alguna inquietud para mejorar la educación:ACCESO ACÁ.